Puedes tener amigos, familia, pareja, compañeros de trabajo y personas con las que hablar habitualmente y, aun así, sentirte sola. A veces incluso puede resultar difícil explicarlo.

«No estoy sola, pero me siento sola.»

«Tengo gente a mi alrededor y, aun así, siento que nadie me entiende.»

«Puedo hablar con muchas personas, pero no siento que pueda contar realmente con nadie.»

La soledad no siempre tiene que ver con estar físicamente sin compañía. También podemos sentir soledad emocional cuando no nos sentimos suficientemente conectados, comprendidos o acompañados por las personas que forman parte de nuestra vida. Y reconocerlo no significa que no valoremos a quienes tenemos cerca.

¿Qué es la soledad emocional?

La soledad emocional es la sensación de que nos falta una conexión significativa con otras personas. No depende únicamente del número de personas que tengamos alrededor, sino de cómo son nuestros vínculos y de cómo nos sentimos dentro de ellos. Por eso, estar rodeados de gente no siempre significa sentirnos acompañados.

Podemos acudir a reuniones, quedar con amigos, hablar todos los días con nuestra familia o compartir nuestra vida con una pareja y, al mismo tiempo, experimentar una sensación de distancia emocional.

La pregunta no siempre es:

«¿Cuánta gente tengo a mi alrededor?»

A veces es:

«¿Siento que puedo ser yo misma con las personas que tengo cerca?»

¿Por qué puedo sentirme sola si tengo personas a mi alrededor?

No existe una única explicación. Cada persona puede experimentar la soledad de una manera diferente y puede estar relacionada con distintas circunstancias.

1. No sentirnos comprendidos

Podemos tener conversaciones frecuentes y, sin embargo, sentir que nadie conoce realmente cómo estamos. Quizá hablamos de lo que hacemos, de nuestras responsabilidades o de las cosas que nos ocurren, pero nos cuesta compartir aquello que nos preocupa de verdad. Cuando sentimos que no podemos mostrar determinadas partes de nosotros mismos, puede aparecer una sensación de desconexión.

2. Tener relaciones, pero no sentir intimidad emocional

No todas las relaciones ofrecen el mismo grado de cercanía. Podemos tener muchas relaciones sociales y pocas personas con las que hablar de aquello que realmente nos importa. La intimidad emocional implica poder compartir pensamientos, preocupaciones, necesidades y emociones sintiendo que existe un espacio seguro para hacerlo. No necesitamos contar todo a todo el mundo. Pero sí puede ser importante tener algún vínculo en el que sintamos que podemos mostrarnos sin tener que aparentar constantemente que todo está bien.

3. Estar acostumbrados a cuidar de los demás

Hay personas que desempeñan durante mucho tiempo el papel de quien escucha, ayuda, organiza y está disponible para los demás. Todo el mundo acude a ellas cuando tiene un problema. Sin embargo, cuando son ellas quienes necesitan apoyo, no saben a quién acudir.

Puede aparecer entonces una sensación de: «Todo el mundo cuenta conmigo, pero yo no sé con quién contar.» Ser una persona que cuida y sostiene a los demás no significa que no necesitemos también sentirnos cuidados.

Cuando nos cuesta pedir ayuda

A veces la soledad emocional se mantiene porque nos resulta difícil expresar que necesitamos a otras personas.

Podemos pensar:

  • «No quiero molestar.»
  • «Cada uno tiene sus problemas.»
  • «Ya se me pasará.»
  • «No quiero preocupar a nadie.»
  • «Debería poder solucionarlo sola.»

Así, aunque tengamos personas que podrían estar disponibles para nosotros, terminamos afrontando muchas cosas en silencio. Y cuanto más tiempo mantenemos esa distancia, más difícil puede resultar acercarnos.

¿La soledad puede estar relacionada con la autoestima?

En algunos casos, sí. Cuando tenemos una visión muy negativa de nosotros mismos, podemos interpretar determinadas situaciones desde la inseguridad.

Una persona puede pensar:

  • «Seguro que no le interesa lo que tengo que contar.»
  • «No quiero parecer pesada.»
  • «Si supieran cómo soy realmente, quizá dejarían de quererme.»
  • «No soy suficientemente importante para ellos.»

Estos pensamientos pueden hacer que nos alejemos, que compartamos menos o que esperemos siempre a que sea la otra persona quien dé el primer paso. Y puede crearse un círculo: inseguridad → menos comunicación → menos conexión → sensación de soledad → más inseguridad.

Por eso, en ocasiones trabajar la soledad también implica revisar la relación que mantenemos con nosotros mismos.

Sentirse sola dentro de una relación de pareja

También podemos sentir soledad estando en pareja. Compartir casa, planes y responsabilidades no garantiza necesariamente una conexión emocional. Podemos echar de menos sentirnos escuchados, comprendidos, tenidos en cuenta o poder hablar de lo que nos preocupa.

A veces la distancia emocional aparece poco a poco. Se dejan de compartir determinadas cosas, las conversaciones se centran en la organización del día a día, disminuyen los espacios de intimidad y cada persona empieza a vivir una parte importante de su mundo emocional por separado.Esto no significa necesariamente que la relación haya terminado. Pero sí puede ser una señal de que existe una necesidad de conexión que merece ser atendida.

¿Por qué a veces nos aislamos cuando precisamente necesitamos compañía?

Puede parecer contradictorio, pero cuando nos sentimos solos no siempre buscamos acercarnos a los demás. En ocasiones ocurre lo contrario, dejamos de contestar mensajes, cancelamos planes, nos quedamos en casa, pensamos que nadie va a entendernos o esperamos a que otra persona se dé cuenta de que necesitamos ayuda.

A corto plazo, aislarnos puede parecer más sencillo. No tenemos que explicar cómo estamos ni exponernos a sentirnos rechazados, pero si el aislamiento se mantiene, puede aumentar todavía más la sensación de desconexión. Por eso es importante observar si estamos eligiendo estar solos porque realmente lo necesitamos o si estamos alejándonos de los demás porque tenemos miedo, tristeza o inseguridad.

¿Estar solo y sentirse solo es lo mismo?

No. Podemos disfrutar de estar solos y sentirnos bien con ello. Tener momentos de soledad puede ser saludable, nos permite descansar, pensar, realizar actividades que disfrutamos y conectar con nosotros mismos. El problema aparece cuando la soledad no es elegida y genera sufrimiento.

No es lo mismo decir:

«Hoy quiero estar sola.»

que pensar:

«Me siento sola y no sé cómo cambiarlo.»

La diferencia está, en buena medida, en cómo vivimos esa soledad y en si podemos elegir cuándo acercarnos a otras personas.

¿Qué puedo hacer si me siento sola?

El primer paso puede ser intentar comprender qué tipo de conexión estamos echando de menos, quizá necesitamos más contacto social, una relación más profunda, sentirnos escuchados o quizá llevamos tanto tiempo desconectados de nuestras propias necesidades que ya no sabemos exactamente qué necesitamos de los demás.

Algunas preguntas pueden ayudarte:

  • ¿Con quién puedo ser realmente yo misma? Piensa en aquellas personas con las que no necesitas aparentar que todo está bien.
  • ¿Estoy expresando cómo me siento? Las personas que nos quieren no siempre pueden saber lo que necesitamos si nunca se lo contamos.
  • ¿Estoy esperando que los demás se acerquen sin dar yo ningún paso? A veces necesitamos atrevernos a iniciar ese acercamiento.
  • ¿Estoy evitando situaciones sociales porque realmente no me apetecen o porque temo sentirme incómoda, juzgada o rechazada? La respuesta puede ayudarte a comprender mejor qué está ocurriendo.
  • ¿Qué tipo de relación necesito en este momento de mi vida? No siempre necesitamos tener más personas. En ocasiones necesitamos relaciones diferentes o más significativas.

Pequeños pasos para recuperar la conexión

No es necesario cambiar nuestra vida social de un día para otro, a veces podemos empezar con algo pequeño, escribir a una persona con la que hace tiempo que no hablamos, aceptar una invitación que normalmente rechazaríamos, proponer un plan, contar cómo estamos en lugar de responder automáticamente «bien», pedir ayuda cuando la necesitamos o simplemente reconocer ante alguien de confianza: «Últimamente me estoy sintiendo bastante sola y me vendría bien hablar.»

Mostrar lo que nos ocurre puede dar miedo, especialmente si estamos acostumbrados a resolverlo todo por nuestra cuenta. Pero permitir que otras personas nos conozcan también es una forma de construir vínculos más cercanos.

¿Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda psicológica?

Sentirse solo durante un periodo concreto puede formar parte de diferentes momentos de la vida: cambios, mudanzas, rupturas, pérdidas, dificultades familiares o etapas de transición.

Sin embargo, si la sensación de soledad se mantiene durante mucho tiempo y empieza a afectar a nuestro bienestar, puede ser útil buscar ayuda.

Especialmente si aparece junto con:

  • tristeza o apatía
  • ansiedad
  • baja autoestima
  • aislamiento social
  • dificultades para dormir
  • pérdida de interés por actividades que antes disfrutábamos
  • sensación de vacío
  • miedo al rechazo
  • dificultad para establecer o mantener relaciones

La terapia psicológica puede ofrecer un espacio para comprender qué está ocurriendo y explorar tanto los factores personales como las experiencias y relaciones que pueden estar influyendo.

No se trata simplemente de «estar más acompañada». A veces necesitamos comprender por qué nos cuesta conectar, qué necesitamos de nuestros vínculos y qué nos está impidiendo pedir o recibir aquello que necesitamos.

No estás sola por sentirte sola

Sentir soledad no significa necesariamente que no tengas a nadie, tampoco significa que haya algo defectuoso en ti, a veces es una señal de que necesitamos revisar cómo estamos viviendo nuestras relaciones, cuánto espacio damos a nuestras propias necesidades y si estamos pudiendo mostrarnos tal y como somos.

La conexión emocional no depende únicamente de estar rodeados de personas, también tiene que ver con sentirnos vistos, escuchados y aceptados y, en ocasiones, empezar a construir esa conexión requiere primero aprender a reconocer qué estamos sintiendo y atrevernos a expresarlo.

Psicólogas en Albacete

Si llevas tiempo sintiéndote sola, desconectada de los demás o con dificultades para establecer relaciones en las que puedas sentirte realmente acompañada, la terapia psicológica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo.

En NL Psicología, somos un equipo de psicólogas en Albacete y trabajamos desde una perspectiva cercana, integradora y basada en la evidencia, adaptando el proceso a las necesidades de cada persona.

Si sientes que ha llegado el momento de cuidar también esta parte de ti, puedes solicitar tu primera cita.

A veces, empezar a hablar de lo que nos pasa ya es una forma de dejar de llevarlo todo a solas.



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